Falsedades que trata de imponer la Izquierda revolucionaria
Una nueva constitución sería la única forma de resolver los tres principales problemas sociales: 
salud, educación y pensiones.
 
La Constitución chilena actual no establece que deban ser privadas la salud, la educación ni el sistema de pensiones, pero promueve la actividad privada sin limitar la acción del Estado, justo lo contrario de lo afirmado por el profesor de derecho constitucional, Sebastián Zárate, de la Universidad de los Andes de Chile.
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Como si eso fuera poco, el discurso populista de la extrema izquierda pretende que todo ahorro asociado al producto del trabajo es un impuesto y no un ahorro del trabajador. Esa postura es una auténtica expropiación, disfrazada de principio de igualdad, pero las personas no son iguales, los que trabajan no son iguales a los que no trabajan.
 
Los promotores de una nueva constitución buscan a toda costa eliminar la Cámara de Senadores, legislar con una sola cámara de diputados potente, con más poderes que el ejecutivo, tal como se instaló en Venezuela. Ese sistema sin contrapesos expropiaría de un plumazo no solo sus ahorros previsionales, también todo lo que los líderes quieran, actuando en nombre del Estado, podrán expropiarle lo que ha logrado con sus ahorros a lo largo de la vida e incluso lo que quiere legar a sus hijos. Ya vio que una iniciativa del frente amplio busca limitar los bienes heredables. Ese es uno de los peligros de una nueva constitución a manos de una asamblea constituyente.
 
Los promotores de la nueva constitución ofrecen solucionar todos los problemas sociales, así que Moscciati hizo una entrevista a un experto constitucional y esto fue lo que dijo:
 
 
 
 
VOTO RECHAZO PORQUE QUIERO QUE MI PAÍS CREZCA
 
QUIERO REFORMAS NO REVOLUCIÓN